Muchas gracias a todos los que comentaron el post anterior!!! A aquellos que lo hicieron en privado y aquellos que lo hicieron públicamente. Ahora bien, me gustaría hacer un par de aclaraciones, ya que no quiero que se mal entiendan los conceptos. Ser cabrona no significa ser mala y cruel con los hombres. No significa no regalonearlos. No significa no quererlos y amarlos hasta el infinito. No significa no invertir tiempo en ellos. Si lo más rico que existe en el mundo es una siesta de fomingo bien abrazados!!! Tampoco quise referirme a los hombres como seres aprovechadores que barren el piso con las mujeres (aunque hay individuos así). Sólo quise decir que la mayoría de las veces nosotras dejamos que eso ocurra!!! Por lo tanto dejar de ser chica buena y convertirse en cabrona, sólo significa que se acabó la era de las geishas!!!
Veamos que es una geisha y como se contrasta con la cabrona. La geisha es educada desde pequeña para bailar, cantar, conversar y servir el té. Todo un cúmulo de actividades para agradar al hombre. Si comparamos la educación de la geisha con la que hemos recibido en nuestros hogares, salvo excepciones, no hay mucha diferencia. De alguna forma, aunque creamos que somos súper liberales e independientes, seguimos pensando en como “bailar, cantar, conversar y servir el té” para agradar a nuestro chico. De esta forma podremos llegar a nuestro objetivo que es, aunque nuevamente pensemos que somos liberales a independientes, tener una familia “bien constituida” (mamá + papá = hijos). La cabrona tiene la misma meta, pero no transa su identidad para llegar a su objetivo. No baila, canta, conversa o sirve el té de la forma que a su hombre le gusta. Quizás lo hace (y lo hace), pero del modo que a ella le gusta. El hombre que quiere establecer una familia con ella es porque la quiere tal cuál es. No porque ella cocine rico, le zurza los calcetines rotos o lo contenga emocionalmente. Los hombres no quieren cocineras, costureras o madres. Los hombres quieren compañeras. Y nosotras queremos lo mismo. Un partner de vida. Por lo tanto no debemos consentirlos o guiarlos como a un hijo. Porque cuando los tratamos como hijos en eso es en lo que se transforman. ¿La culpa es de ellos? No, es nuestra.
Ojo COMPAÑERA. Aquella persona que acompaña a otra. Él sabe que estás ahí, no es necesario que te hagas notar. Y tú sabes que él está a tu lado, no necesitas que te lo refuerce a cada instante. COMPAÑERA. A la misma altura y con los mismos derechos. Podemos aconsejar, acariciar y regalonear. Y a cambio queremos recibir consejos, caricias y regaloneos. Nada más ni nada menos. Es una tarea difícil, porque siempre caemos en la tentación de ser geishas. Dar sin recibir nada a cambio. Total nos enseñaron que el amor es incondicional. FALSO. Lo mejor es pensar las cosas dos veces antes de hacerlas. ¿Por qué estoy haciendo esto? ¿Realmente me gusta o lo hago sólo por complacerlo? Respondan la pregunta sin engañarse. Es fácil una vez que una se entrena. Y no hagan trampa contestando “me gusta, porque me gusta complacerlo”. Si contestas eso es porque realmente eres una geisha. Y como lo que quiero es que la escuela de geishas se cierre de una vez, te recomiendo fuertemente que saques ese pensamiento de tu cabeza y te dediques a hacer cosas que realmente te gusten y que te aporten. You can do it!!! Yo lo estoy logrando!!! He recuperado mi identidad y espero nunca más abandonarla!!!
Friday, May 29, 2009
Wednesday, May 27, 2009
I wanna be a bitch!!!
Debo admitir que es bastante difícil convertirse en soltera luego de 10 años de lo que casi se podría haber llamado un matrimonio. Quien crea que una se saca un peso de encima, se lanza a la vida de soltera (tutututurú) y empieza a despilfarrar energía, está muy equivocado. Es triste. Y muchas veces cuesta asumir que todos tus planes se fueron a la cresta y que debes empezar a construir sueños nuevos. Y entender que esos sueños nuevos deben estar basados en ti y sólo en ti. Pero se puede salir adelante... Y en versión mejorada!!!
Según mi queridísima amiga Sherry Argov, los hombres aman y se casan con las cabronas... Y según mi amiga Elizabeth Hilts, para ser cabrona no hay que ser nada más ni nada menos que realista. No mirar bajo del agua ni buscar explicaciones que simplemente no existen. Las cosas son o no son. Y punto. Generalmente cuando las mujeres caemos en un idilio, nos cegamos y no vemos la realidad. Terminamos justificando lo injustificable. Nos volcamos totalmente a nuestra relación y nos convertimos en psicólogas, madres, enfermeras, cocineras, costureras, nanas y prostitutas. Nos involucramos en el mundo de nuestro ser amado, cedemos nuestros espacios y pensamos que con eso “el niño será feliz” y nos amará cada día más. Si es necesario aprendemos a jugar fútbol o a cocinar el plato favorito que le hacía su mamá. ERROR!!! Los hombres aman a la mujer y no a la función que ella desempeña. Se enamoran de la mujer fuerte y segura. No del paño de lágrimas ni del tapete que se deja pisotear. Si permanecen junto a la chica buena es sólo por comodidad, pero no porque estén enamorados realmente. Y cuando te das cuenta ya es tarde. Te caes y te duele.
Nuestra sociedad y nuestros modelos femeninos (principalmente abuelas y madres) nos enseñaron el cuento equivocado. Recuerdo cuando mi abuela le reprochaba a mi madre que atendiera mejor a mi padre. Que él llegaba cansado del trabajo y que ella tenía que recibirlo con un buen plato de comida. ¿Y quién se preocupaba de ella? ¿Y de que sirvió el plato servido durante años? ¿la casa limpia, los hijos bien criados y hasta el cuidado de los suegros? De nada. Porque cuando el hombre tuvo que elegir entre la chica buena y al cabrona, adivinen que decidió... ¿En cuántos hogares se habrá repetido lo mismo? Sin ir más lejos, yo casi termino repitiendo la historia. Es increíble ver como mujeres independientes y valientes terminamos convirtiéndonos en seres dependientes y asustadizos. No nos damos ni cuenta como terminados insertas en una “red de protección” que nos hace sentir “seguras” y que tememos abandonar. FALSO. Esa es una falsa seguridad. La seguridad que buscamos no la da el macho dominante que dicta las normas de nuestras vidas. No la da el macho proveedor que se preocupa por el alimento de nuestros hijos. No la da el hogar forjado en base a la tolerancia extrema de la mujer sumisa que acepta todo por el bien de la familia. La verdadera seguridad surge desde nuestro interior. De la esencia de la mujer y de nuestra dignidad.
Tal vez todas necesitamos que en la vida se nos rompa el cuento de hadas para ver que el mundo es diferente a lo que nos enseñaron. Para que nos fortifiquemos. Para que nuestras metas estén basadas en nosotras y no dependan de terceras personas. No es que me haya convertido en antihombres, me siguen gustando mucho, pero claramente hay cosas que no voy a aguantar más. Y cosas en las que nunca más me convertiré. No más asimilación!!! Hablo fuerte ¿y qué? Me río a carcajadas ¿y qué? Soy histriónica ¿y qué? Me encanta el blin blin ¿y qué? Uso kilos de maquillaje ¿y qué? Prefiero las pantaletas que los colaless ¿y qué? Me gusta bailar reggeaton y pintar el mono too el rato ¿y qué? Me encanta el mundo gay ¿y qué? Adoro cantar desafinadamente en los karaokes ¿y qué? Me fascina perder el tiempo en msn, facebook o escribiendo mi blog ¿y qué? Odio perder el fin de semana haciendo el aseo en la casa ¿y qué? Detesto quedarme un día viernes en la casa ¿y qué? Es lo que hay!!!
Y si... Yo quiero ser cabrona. Bien cabrona. No porque quiera casarme o porque quiera que alguien se enamore de mi. Quiero ser cabrona, porque quiero tener “cuero de chancho”. Quiero ser cabrona, porque el mundo no es para los débiles (menos para mujeres débiles). Quiero ser cabrona, porque no quiero que me vuelvan a usar como tapete. Quiero ser cabrona, porque quiero ser feliz...
Según mi queridísima amiga Sherry Argov, los hombres aman y se casan con las cabronas... Y según mi amiga Elizabeth Hilts, para ser cabrona no hay que ser nada más ni nada menos que realista. No mirar bajo del agua ni buscar explicaciones que simplemente no existen. Las cosas son o no son. Y punto. Generalmente cuando las mujeres caemos en un idilio, nos cegamos y no vemos la realidad. Terminamos justificando lo injustificable. Nos volcamos totalmente a nuestra relación y nos convertimos en psicólogas, madres, enfermeras, cocineras, costureras, nanas y prostitutas. Nos involucramos en el mundo de nuestro ser amado, cedemos nuestros espacios y pensamos que con eso “el niño será feliz” y nos amará cada día más. Si es necesario aprendemos a jugar fútbol o a cocinar el plato favorito que le hacía su mamá. ERROR!!! Los hombres aman a la mujer y no a la función que ella desempeña. Se enamoran de la mujer fuerte y segura. No del paño de lágrimas ni del tapete que se deja pisotear. Si permanecen junto a la chica buena es sólo por comodidad, pero no porque estén enamorados realmente. Y cuando te das cuenta ya es tarde. Te caes y te duele.
Nuestra sociedad y nuestros modelos femeninos (principalmente abuelas y madres) nos enseñaron el cuento equivocado. Recuerdo cuando mi abuela le reprochaba a mi madre que atendiera mejor a mi padre. Que él llegaba cansado del trabajo y que ella tenía que recibirlo con un buen plato de comida. ¿Y quién se preocupaba de ella? ¿Y de que sirvió el plato servido durante años? ¿la casa limpia, los hijos bien criados y hasta el cuidado de los suegros? De nada. Porque cuando el hombre tuvo que elegir entre la chica buena y al cabrona, adivinen que decidió... ¿En cuántos hogares se habrá repetido lo mismo? Sin ir más lejos, yo casi termino repitiendo la historia. Es increíble ver como mujeres independientes y valientes terminamos convirtiéndonos en seres dependientes y asustadizos. No nos damos ni cuenta como terminados insertas en una “red de protección” que nos hace sentir “seguras” y que tememos abandonar. FALSO. Esa es una falsa seguridad. La seguridad que buscamos no la da el macho dominante que dicta las normas de nuestras vidas. No la da el macho proveedor que se preocupa por el alimento de nuestros hijos. No la da el hogar forjado en base a la tolerancia extrema de la mujer sumisa que acepta todo por el bien de la familia. La verdadera seguridad surge desde nuestro interior. De la esencia de la mujer y de nuestra dignidad.
Tal vez todas necesitamos que en la vida se nos rompa el cuento de hadas para ver que el mundo es diferente a lo que nos enseñaron. Para que nos fortifiquemos. Para que nuestras metas estén basadas en nosotras y no dependan de terceras personas. No es que me haya convertido en antihombres, me siguen gustando mucho, pero claramente hay cosas que no voy a aguantar más. Y cosas en las que nunca más me convertiré. No más asimilación!!! Hablo fuerte ¿y qué? Me río a carcajadas ¿y qué? Soy histriónica ¿y qué? Me encanta el blin blin ¿y qué? Uso kilos de maquillaje ¿y qué? Prefiero las pantaletas que los colaless ¿y qué? Me gusta bailar reggeaton y pintar el mono too el rato ¿y qué? Me encanta el mundo gay ¿y qué? Adoro cantar desafinadamente en los karaokes ¿y qué? Me fascina perder el tiempo en msn, facebook o escribiendo mi blog ¿y qué? Odio perder el fin de semana haciendo el aseo en la casa ¿y qué? Detesto quedarme un día viernes en la casa ¿y qué? Es lo que hay!!!
Y si... Yo quiero ser cabrona. Bien cabrona. No porque quiera casarme o porque quiera que alguien se enamore de mi. Quiero ser cabrona, porque quiero tener “cuero de chancho”. Quiero ser cabrona, porque el mundo no es para los débiles (menos para mujeres débiles). Quiero ser cabrona, porque no quiero que me vuelvan a usar como tapete. Quiero ser cabrona, porque quiero ser feliz...
Monday, May 25, 2009
Never stop shining...
Hace días que he estado a punto de retomar el blog, pero francamente no tenía ánimo de escribir o bien no sabía por dónde empezar... Hoy se cumplen 3 meses desde que llegué a este país... Tres meses desde que mi vida cambió radicalmente... Tres meses que he vivido lejos de mi gente... Tres meses que he vivido lejos de casa... Tres meses desde que me metí en este paréntesis que algunas veces parece sueño y otras, pesadilla...
No quería retomar el blog con un post nostálgico. Con tantas cosas entretenidas que contar!!! Hubiese preferido que la Ara graciosa hiciese su aparición. Sin embargo, la primera que apareció fue la Ara reflexiva. Hoy quiero agradecer a todos aquellos que han estado presente en estos momentos difíciles. A todos los amigos y familiares que han estado a un click o a un ring de distancia. Aquellos que me han escrito palabras de aliento, aquellos que me han aconsejado y aquellos que me defienden incondicionalmente. La tormenta amaina, las aguas vuelven a su cauce y retoman el curso natural. Y la Ara vuelve a brillar...
Y cuando se apaga, siempre tiene a alguien que le recuerda que no necesita de nada ni de nadie para encenderse... Tal como hoy lo hizo mi primo Feña: después de todo siempre has estado dispuesta a pasarlo bien en cualquier circunstancia... Tira pa lante guapa!!!
Gracias a todos!!!
No quería retomar el blog con un post nostálgico. Con tantas cosas entretenidas que contar!!! Hubiese preferido que la Ara graciosa hiciese su aparición. Sin embargo, la primera que apareció fue la Ara reflexiva. Hoy quiero agradecer a todos aquellos que han estado presente en estos momentos difíciles. A todos los amigos y familiares que han estado a un click o a un ring de distancia. Aquellos que me han escrito palabras de aliento, aquellos que me han aconsejado y aquellos que me defienden incondicionalmente. La tormenta amaina, las aguas vuelven a su cauce y retoman el curso natural. Y la Ara vuelve a brillar...
Y cuando se apaga, siempre tiene a alguien que le recuerda que no necesita de nada ni de nadie para encenderse... Tal como hoy lo hizo mi primo Feña: después de todo siempre has estado dispuesta a pasarlo bien en cualquier circunstancia... Tira pa lante guapa!!!
Gracias a todos!!!
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